22 hs
Por el alto parlante del subterráneo se escuchaba la voz del boletero:
-Se informa a los señores pasajeros que el subte de la estación Plaza Miserere circula con demoras, disculpe las molestias ocasionadas-
Sentado en uno de los bancos se encontraba Martín, con la cabeza apoyada entre las manos, en un ademán de no poder creer la situación:
-¡Otra vez lo mismo! ,¡no puedo tener tanta mala suerte!- gritó al aire
Había quedado en llegar a las 22 30 al encuentro de Jazmín su novia. Era un día de suma importancia para él porque iba a pedirle que fuera su esposa.
En cuanto escuchó el aviso del parlante, se levantó y se dirigió en forma furiosa hasta el la cabina donde se encontraba el boletero para preguntarle la causa de la demora, pero algo lo detuvo en el camino. Había algo en el túnel que le llamó la atención. La primera impresión que tuvo de lo que vio fue la de un hombre arrastrando a otro por el túnel en dirección a la estación Pasco.
Sin dejar de sorprenderse por lo que acababa de ver, apresuró su paso chocando a cuanta persona se le cruzara, hasta llegar a la boca del túnel, dando lugar a que la gente del lugar se mirara y lo observara sorprendidos por su accionar.
Sin pensarlo dos veces , bajó por las escaleras que conducían a la eterna oscuridad, pero su curiosidad llegó pronto a su fin, cuando el guardia de la estación lo tomó del hombro y le dijo
-Señor, ¿se encuentra bien? ¿ ha perdido algo? -y Martín sólo atinó a decir: -si no me falla la vista , vi a alguien arrastrar a una persona a lo largo del túnel-
El guardia en un gesto de no creer lo que acababa de escuchar respondió: -señor, eso es imposible , ya que es una zona restringida, por favor no me ocasione más problemas y retírese…-
No terminó de articular la frase cuando sus ojos vieron lo que Martín le decía, ya que era cierto, había un hombre enorme arrastrando a otro de menor contextura por el túnel.
Con un gesto desesperado, el guardia sacó su linterna y alumbró hacia la oscuridad pero ya no había nadie, era como si la tierra se lo hubiera tragado al siniestro desconocido .
-Por favor vuelva a donde estaba y deje que yo me encargue de esto –le bramó el guardia, pero como Martín no quería perderse este suceso contestó:
-No lo puedo dejar ir solo, usted vio el tamaño de esa persona, deje que lo acompañe…-añadió
El guardia se negó rotundamente y con un gesto furioso lo obligo a que se retirara, a lo que Martín respondió retrocediendo unos metros.
El empleado de seguridad dio media vuelta, enfocó la linterna y se dirigió túnel adentro, pero eso fue lo ultimo que hizo porque en ese instante recibió un fuerte golpe en la cabeza proveniente de la pesada mano de Martín con lo cual cayó desmayado , sumergiéndose así en su propia penumbra…
Mientras tanto en el anden, un temblor proveniente del túnel sacudió la tranquilidad que reinaba entre el publico presente dando lugar a un caos generalizado, y a pleno griterío los allí presentes se arremolinaron (se empujaban unos a otros) en los molinetes en busca de la salida.
Por los alto parlantes el boletero gritaba desesperadamente: -¡Por favor señores pasajeros , mantengan la calma!…”
22 20 hs
-“…mantengan la calma…”-
Alcanzó a oír Martín y en ese momento las paredes del túnel a su alrededor empezaron a temblar. Como pudo, agarró al desvanecido guardia y lo levantó ,calzándoselo sobre sus hombros, con una idea fija, seguir los pasos del misterioso hombre.
Trató de agarrarse de lo que podía, porque parecía que el mundo se le venía encima, sólo lograba ver polvo y más polvo que salía de las paredes.
Al mirar al piso vio como tres ratas de un tamaño considerable huían en dirección a donde el se dirigía, y en ese instante, extrañamente todo se calmó; menos él que no podía entender como pasó de estar sentado esperando el metro a tener que llevar colgado un guardia sobre sus hombros en ese silencioso y oscuro túnel…
22:30 hs
Ya cansado de transportar a su inconciente y transitorio compañero, optó por bajarlo y sentarse junto a él. Miró el reloj, que marcaba las 22 30 – La putísima madre, ya tendría que estar en lo de Jazmín!- protestó.
Hurgó en su bolsillo en busca de cigarrillos, pero se acordó que se le habían acabado. Revisó al guardia pero tampoco tenía, y entonces sin merecerlo el pobre recibió otra trompada en el estomago , cortesía del enfadado Martín Gendler.
Lo que más le extrañaba era el silencio que reinaba en el lugar, ya no se oía ni el griterío de la gente, ni la voz del boletero buscando calmarlos, así que movido por esa calma se paró nuevamente, sacudió su empolvada ropa y arrastrando a su compañero enfiló en dirección al grandote misterioso.
En cuanto avanzó unos metros oyó el ruido de pasos que se acercaban en dirección a él. Prácticamente en estado de pánico gritó: -¿¿quien anda ahí?? ¡¡conteste!!- y los pasos cesaron….
Siguió arrastrando al pobre guardia y los pasos volvieron a escucharse pero con mayor frecuencia, y en ese instante optó por encender la linterna y alumbrar en dirección a los pasos, pero lo último que vio en la media hora siguiente fue un mano negra, cerrada y que con gran velocidad se dirigía en dirección a su rostro; y en consecuencia , sin poder reaccionar se deslizó en su temporaria penumbra….”
23 hs
Nunca antes había sentido el dolor de cabeza que ahora le aquejaba.
Abrió los ojos y notó que no podía mover ni las piernas ni los brazos, ya que los tenía atados. A su lado, también atado, estaba un hombre de pequeña contextura que Martín no conocía, pero supuso que era el hombre arrastrado por el gigante.
-¡Hey! ¡Oiga! ¿me escucha señor? ¿En Dónde estamos? –le susurró, pero su nuevo compañero no respondía, es más, parecía que no respiraba.
Pero lo que lo conectó con el espanto era ver que el desconocido hombre tenía las dos piernas cortadas a la altura de las rodillas y la mesa en la cual reposaba, estaba bañada en sangre...
-¡¡Ayuda!! ¡¡Ayuda, por favor alguien que me ayuuudeeee!! -pero nadie le respondió, sólo se escuchaba el goteo de la sangre que caía de la mesa de al lado….
23 15 hs
El cuarto en el cual se encontraba, parecía tener como cien años. Colgado de una de las paredes había un sin fin de herramientas: martillos; destornilladores; clavos de muchos tamaños; cuchillos y dos taladros.
Lo que lo angustió, era que de uno de los taladros goteaba sangre, al notar eso giró bruscamente la cabeza, no quería ver mas, pero no podía resistirse…
Esa pared y el resto estaban despintadas, apenas se notaba el color marrón que tenían en su pasado, ahora eran de un sucio color blanco.
-¡¡POR FAVOR ALGUIEN QUE ME AYUUUUDEEE!! ¡¡ME TIENEN ATADO A UNA MESAAAA!!- gritó desesperadamente
Pero era en vano, se sentía el ultimo hombre en la tierra.
Tiró con fuerza de las cuerdas para ver si cedían, pero las mismas estaban firmemente atadas.
Cuando optó por resignarse se oyó el crujir de la puerta, la misma se abrió dando paso a un hombre negro de una contextura enorme, nunca antes vista por el.
Vestía un jeans roto, con muchos agujeros y una musculosa en el mismo estado.
El hombre negro miro al hombre ya sin piernas , luego a Martín y le dedicó una sonrisa de lo más siniestra, se acercó, lo miro fijo a los ojos y le acarició el pelo. Martín en un gesto de rechazo, giró bruscamente la cabeza hacia el otro lado y grito: –¡¡POR FAVOR NO ME HAGA NADA!!, ¡¡SOLO SENTI CURIOSIDAD POR VER , SOLO ESO!!-.
El mastodonte lo agarró de los pelos y le inclinó la cabeza para que pudiera mirarlo.
Sólo le dijo dos palabras -Tengo hambre.
Dio media vuelta y volvió hacia la puerta por la cual había entrado.
Al cabo de cinco minutos reingresó al lugar con una fuente metálica con una tapa redondeada, la apoyó sobre la mesa y se sentó en un banquito .Al destaparla, Martín sintió un olor nauseabundo, y no era para menos porque en esa fuente estaba la cena de este misterioso hombre: dos piernas.
Agarro una de las piernas, giró sobre su eje ,y enfocó su mirada en su nueva victima…
Las nauseas no tardaron en llegar al estómago de Martín, que no podía creer lo que sus ojos veían, -SE ESTA COMIENDO UNA PIERNAAA!-aulló para sí mismo.
El hombre negro disfrutaba del espanto de Martín .Mordía y arrancaba carne muerta y en cuanto sentía que mordía solo hueso , llevaba su hambre hacia otro sector de la pierna…
Poco duró esa escena terrorífica, ya que la perturbada mente de Martin no toleró más la situación limite y se hundió en un estado de inconciencia…
2 15 hs
Otra vez ese dolor insoportable de cabeza ni bien abrió los ojos…
El reloj de la pared marcaba las 2 15 hs y si no le fallaban los cálculos había estado como tres hs inconsciente.
Flexionó la cabeza a ver si estaba el hombre negro, pero no, estaba solo de nuevo.
Miró a la mesa de al lado.Del hombre sin piernas emanaba un olor putrefacto, su piel era de color blanco papel y para colmo de males, varias moscas zumbaban a su alrededor…
Con un esfuerzo sobrehumano grito “SEÑOR, QUIEN QUIERA QUE SEA, DEJEME SALIR, YO NO HICE NADA!!!!”-
Y el llanto llegó, lloró como nunca antes en su vida ,de sus ojos rojos salían lagrimas a borbotones.
“ NOOOOO , POR QUÉ YOOOOO!!!” –gritó desesperadamente
Cortó el llanto al oír que la puerta se abría , era esa bestia de nuevo.
Entró al cuarto dando pasos lentos, arrastrando ese pesado y musculoso cuerpo, y se dirigió rumbo a la pared de herramientas.
Martín imaginando su triste futuro exclamó:
-¡NO NO NO, NO ME HAGA DAÑO! DEJEME SALIR, LE JURO QUE NADIE SE VA A ENTERAR DE ESTO!-exclamó.
Pero parecía que hablaba en chino, porque el hombre negro estaba compenetrado en su trabajo.
Vio como agarraba uno de los taladros, (el que no tenia sangre) y lo enchufaba a la pared. Lo encendió y al ver que funcionaba se dirigió rumbo a su nueva victima.
-Mi nombre es Rolando-dijo el hombre negro
-ROLANDO POR FAVOR, DIGAME QUE HICE PARA TENER QUE SUFRIR ESTO!-
- Metió las narices donde no debía señor…. ¿Cual es su nombre?-
-Martín, Martín Gendler, Dígame ¿dónde estoy? ¿como llegue acá?
-Nos encontramos en uno de los cuartos que usaban los operarios cuando construyeron este subterraneo…-
- Y los temblores, ¿ud tiene algo que ver? -
-“ No no , señor Gendler, de eso no soy culpable, soy un sorprendido mas por ese temblor, pero ahora si no quiere terminar como el hombre sin piernas, escúcheme y escúcheme bien…”
Martín escucho la propuesta de Rolando y dijo:
-Ud esta completamente loco si piensa que voy a comerme la otra pierna de ese pobre señor, para poder salvar mi vida!-
-En la vida hay que sacrificarse por lo que uno quiere señor Gendler, solo le pido que sienta el placer que siento yo al degustar carne humana, haga lo que le pido y lo dejo libre, se lo prometo -dijo Jack
-¡¡NO NO Y NO, PREFIERO MORIRME ANTES QUE HACER ESO, LOCO HIJO DE UNA GRAN PUTA!! -vociferó Martín
Como si hubiera esperado esa respuesta , Rolando le desato una de las manos y le dijo -Que tierno se ve ese brazo, me da pena que lo vaya a perder por no someterse a un sacrificio..
-¡¡NOOOOOOO , SE LO SUPLICOO, NO ME PIDA SEMEJANTE COSA!! ES INHUMANOOO!!
Lo que ocurrió en los siguientes 5 minutos fue indescriptible, Martín temblaba como si sufriera una descarga eléctrica e inevitablemente entro en shock al sentir que el taladro perforaba su hombro una y otra vez…
Sumado a sus desesperados alaridos, se escuchaba de fondo la carcajada de Rolando que disfrutaba del horrendo espectáculo.
En cuanto Martín notó que su brazo no formaba parte de su cuerpo y que Rolando lo flameaba de un lado a otro , lo elevaba a los aires y lo besaba como si fuera un trofeo, se sumergió en su ultima penumbra....
TRES DIAS DESPUES
Extrañamente, del guardia que había ingresado al túnel del subte con Martín no se supo nada mas… ni un solo rastro de el, solo encontraron su sombrero en medio de las vías.
En las pericias policiales que realizaron los peritos de la zona, no hallaron una sola prueba , ni siquiera una gota de sangre.
Cuando lograron entrar al cuarto de operarios, el mismo se encontraba en perfecto estado, con las respectivas herramientas (limpias) en su lugar y las dos mesas en las cuales habían estado las dos ultimas victimas de Rolando impecables, sin nada encima…
Por ende la carátula del caso se cerro, quedando incierta por pruebas insuficientes…
UNA SEMANA DESPUES
- Mama, ¿porque tarda tanto el subte en venir?-
- No se hijo, es un desastre el servicio -le dijo la madre a su hijo, sin imaginar que iba a ser la ultima vez que iba a hablar con el.
Siguió leyendo el diario sin notar que su hijo se alejaba en dirección al túnel, al mismo lugar donde Martín vio lo que no tenia que ver. Alguien lo observaba desde el interior del túnel, provocando en el niño una trágica curiosidad .
Lo que nunca imaginó el ingenuo niño es que iba en pos de su ultima penumbra…
FIN
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